La palabra “estilo” tiene varias acepciones. Dos de ellas son fundamentales para el Diseño Interior. Y digo dos aunque no siempre queda clara la diferencia o el límite entre estas dos definiciones, y parecen usarse indistintamente. Por eso, se me ocurrió empezar por ver qué dice el diccionario para luego poder pensar un poco de qué hablamos REALMENTE cuando hablamos de ESTILO en Diseño Interior. Transcribo acá las tres definiciones de esta palabra que tomé de la Real Academia Española y que me parecen las más relevantes para aplicar al diseño:


1. Conjunto de características que identifican la tendencia artística de una época, o de un género o de un autor.

2. Carácter propio que da a sus obras un artista plástico o un músico.

3. Gusto, elegancia o distinción de una persona o cosa.


Lo primero que tengo para destacar, es que el estilo está definido principalmente en torno a disciplinas artísticas, lo cual no me sorprende para nada, pero sí lo quiero resaltar. Siempre digo que la arquitectura y el diseño interior son una forma de arte. Son una manera de expresar algo, de manera sensible, a través de un proceso creativo. Allí donde no había nada, aparece una expresión que comunica, que dice, que emociona, en parte de forma intencional y deliberada, y en parte de forma inconsciente e inesperada, tal como ocurre en cualquier composición artística ya sea plástica, literaria, musical, fotográfica o cualquier otra. El diseño interior habla del interior de las personas, de quienes somos, de las cosas en la que creemos, de las cosas que nos conmueven, de cómo vemos el mundo, así de importante es. Por eso, en cualquiera de estas definiciones de estilo, podríamos reemplazar la palabra “música”, “plástica” o “tendencia artística” por la palabra DISEÑO.

Ahora bien, volvamos al estilo.

Tenemos entonces dos grandes maneras de entenderlo:

Una, está relacionada con un conjunto de CARACTERÍSTICAS, tendencias, ideas y expresiones que son propias de una ÉPOCA, de cierta REGIÓN y/o de cierta CULTURA y que, a los fines de clasificar, englobamos en categorías que cumplen con determinados parámetros. Es ciertamente una convención que hacemos, y sería lo que normalmente llamamos “ESTILOS DECORATIVOS” o “estilos arquitectónicos”. En base a esta convención, hablamos del estilo clásico, moderno, nórdico, contemporáneo, minimalista, barroco, inglés, francés y una larga lista de etcéteras. Esta acepción tiene que ver con las generalidades, con lo tipificable, con los rasgos comunes, con la agrupación. Y no está mal, por supuesto, pero es eso: lo que se repite, lo que generaliza.

La otra manera de entender el estilo, es cuando hablamos de la particularidad, de lo propio, de lo SUBJETIVO, de lo personal, de lo singular. Este segundo “estilo” ya no se refiere a las características colectivas y repetitivas sino, como vemos en la definición número 3 de más arriba, a aquello que define a la PERSONA. Se trata de ese SELLO PERSONAL que nos hace únicos e irrepetibles. Se trata de ese conjunto de características que conviven todas juntas sólo en esa persona, de manera tal que la hacen especial y única, la distinguen.

Parecería contradictorio ¿no? Y en parte lo es… Pero hay algo que las dos definiciones tienen en común y es que, en ambos casos, hay rasgos o características que permiten definir un CONCEPTO, un sello, una “personalidad”, una identidad. En un caso será el sello de la época, el lugar o la cultura, y por eso es general, y en el otro, de una persona o de una cosa, lo cual lo hace único e irrepetible.


En este punto, las preguntas que me hago como diseñadora son: ¿a qué apuntar entonces? ¿sirven los estilos decorativos? ¿Para qué sirven? ¿Cómo usarlos? Cómo entenderlos? ¿Cómo construir un estilo propio? ¿Desde dónde? ¿Qué queremos para nuestras casas? ¿Un estilo de manual o un estilo personal?


Casi que en el enunciado de las preguntas está la respuesta misma. Por supuesto, mi convicción como arquitecta interiorista es aspirar al ESTILO PROPIO, personal, al que tiene sentido y surge desde las mismas personas. Y para definir ese estilo personal, no alcanza solamente con definir o enunciar un estilo decorativo. Recalco el “solamente” porque, por supuesto, conocer y entender estos estilos nos va a permitir empezar a delinear nuestro estilo personal. Pero creo que es un error quedarnos sólo con eso.


Muchas veces llegan los clientes y me dicen “a mí me gustaría un estilo nórdico” ó “yo quiero algo bien clásico” ó “a mí me encanta el estilo industrial que se usa ahora” (voy a dejar para otro artículo el tema de las tendencias y la moda, ¡no me quiero dispersar con eso ahora!). Y tal vez esas frases sean un muy buen punto de partida, pero de ninguna manera son suficientes para definir un CONCEPTO ESTILÍSTICO PROPIO para esas personas en particular, para esa casa en particular, para su estilo de vida o para esa ciudad en la que viven. Para poder construir eso es necesario hurgar en otros lugares, indagar en las personas, buscar otras fuentes de inspiración, conectarse con las emociones, con los deseos, con nuestra historia y con todo aquello que nos haga encontrar el SENTIDO propio para nuestros interiores.


Sin embargo, no podemos desconocer lo que se hizo en otras épocas, en otros lugares y en otras culturas. Y en especial preguntarnos por qué. Es nuestro deber APRENDER de eso. Porque todos esos estilos que hoy reconocemos y tipificamos, nacieron porque tenían un sentido para esa época, para ese lugar o para esa cultura. Siempre pienso que la cultura es acumulativa. Y que el mundo se fue haciendo cada vez más pequeño de algún modo, porque tenemos a nuestro alcance cosas que antes hubieran sido literalmente de otro planeta. Hoy estamos a un click de distancia de casi todo y eso nos da un bagage de recursos que nos enriquece muchísimo, pero que también puede ser difícil de administrar. Por eso me parece súper importante, entender y conocer los diferentes estilos decorativos pero no quedarnos en una actitud pasiva o receptiva frente a ellos. Me parece clave saber por qué surgieron, en qué contexto, para solucionar qué problemas, para expresar qué ideas, porque existían qué técnicas, para combatir qué clima o para representar qué paisajes y qué sociedades. Porque desde ese conocimiento vamos a poder definir mejor un estilo propio y singular que tenga sentido y nos defina como personas.


A los fines de este artículo, voy a hacer un breve listado de algunos estilos decorativos agrupados en cuatro categorías. Como toda clasificación, no es taxativa y es susceptible de interpretaciones diferentes. También cabe decir que cada vez es más difícil establecer límites claros entre los distintos estilos porque, como dije antes, la cultura es acumulativa y dinámica, y vamos haciendo mestizajes (¡hermosos y enriquecedores, por cierto!) que van desdibujando la línea entre un estilo y otro. La idea es ir desarrollándolos en profundidad en sucesivos artículos. Por hoy sólo los dejaré enunciados de esta forma:


Estilos más clásicos y formales: Clásico, Francés, Inglés, Barroco, Mediterráneo

Estilos más casuales e informales: Nórdico, Shabby Chic, Boho, Wabi Sabi, Californiano, Neorústico

Estilos más actuales: Minimalista, Contemporáneo, Moderno Urbano

Estilos de inspiración retro: Mid-Century Modern, Industrial, Zen, Art Deco, Vintage, Pop


Y para terminar, hay dos ejercicios que te propongo hacer para que empieces a construir TU PROPIO ESTILO a partir de los estilos decorativos. Uno es empezar a ADJETIVARLOS. Es decir, a no quedarte sólo con las reglas del estilo. Pongamos, por ejemplo, que te encanta el estilo nórdico. Te invito entonces a que te preguntes qué adjetivo le podrías poner para personalizarlo un poco. Alguien podrá decir que quiere un nórdico fresco, otra podrá preferir un nórdico sofisticado, otra un nórdico acogedor. Fíjate cómo en estos tres ejemplos, agregando sólo un adjetivo, estamos definiendo conceptos diferentes y estamos recortando un poco la generalidad del nórdico para acercarla a nuestra subjetividad. Y por supuesto, esos adjetivos van a surgir necesariamente de VOS, de TU interior, de tu IDENTIDAD.

Y el segundo ejercicio que te propongo es el de DECONSTRUIR los estilos decorativos. No quedarte con que “me encanta el nórdico” (siguiendo el ejemplo de antes) y empezar a preguntarte: qué te gusta del nórdico, cuáles son las características de ese estilo que te representan, cómo es, qué materiales utiliza, qué colores, qué formas, qué texturas, qué motivos, por qué te atrae, por qué tenés empatía con ese estilo en particular y no con cualquier otro. Hacerte estas preguntas te va a ayudar a desmenuzar un poco las cosas e ir llegando cada vez más adentro tuyo para que puedas acercarte a la definición de TU ESTILO PROPIO, que podrá estar inspirado en algún estilo decorativo pero que no se va a quedar en la generalidad de poder ser para cualquiera, sino que va a adquirir la singularidad de lo irrepetible.


Para mi, los mejores interiores son aquellos que son difíciles de tipificar en un estilo general pero que, sin embargo, no dejan dudas de que tienen un CONCEPTO ESTILÍSTICO CLARO. ¿Cuál es la clave para eso? Que las decisiones tengan, primero un SENTIDO y, segundo, una UNIDAD, una síntesis entre ellas. Que todo parezca estar donde está por algo, aunque sea un color disonante, o pertenezca a otra época, o a otro lenguaje, o tenga una proporción exagerada, pero que por algún motivo, por alguna regla que tal vez ni podamos poner en palabras, tenga sentido en el conjunto. Eso es ESTILO. Y justamente por eso es difícil de explicar.


¡Hasta la próxima!

Una de las dificultades más recurrentes que escucho por parte de mis clientas en las consultas y asesorías, es la “falta de tiempo para ocuparme de la decoración de mi casa”. ¡Y es taaaan comprensible! La falta de tiempo la sufrimos todos. ¿Acaso conocés a alguien a quien le sobre? El tiempo se volvió un bien muy preciado que no abunda en estos días. El trabajo, los chicos, la casa, el gimnasio, la familia, los médicos, las compras, la comida, los amigos… Todo es una sucesión vertiginosa de cosas que de por sí no caben en el día, ni en la semana, ni a veces en el mes. Mucho menos nos dejan lugar para ocuparnos de nuestros proyectos especiales, que van quedando ahí, en el cajón de los deseos, abajo de toooooda la lista de “prioridades”. Ese es el cajón en el que suele quedar el diseño interior de la casa.


Sin embargo, no nos damos cuenta de cuanto nos ayudaría en todo el resto de las cosas el hecho de tener una casa cómoda, bella, organizada, pensada, acogedora… El diseño interior no se trata solamente de espacios lindos, se trata de mejorar nuestra calidad de vida. El entorno hace a nuestro modo de vida. Cuanto más en sintonía con nuestra vida y nuestra personalidad esté ese entorno, más fácil y placentero va a resultar nuestro día a día.


Por eso, y porque estoy obsesionada con que todos vivamos en espacios diseñados, y también porque creo que a los deseos hay que hacerles lugar, pensé este artículo con algunas ideas que pueden ayudarte a “hacerte el lugar” para ocuparte del diseño interior de tu casa.

1. Plantar bandera

El primer paso es dejar de escudarse en el “no tengo tiempo” y pasar al “de alguna manera me voy a hacer el tiempo”. A las cosas hay que darles, antes que nada, espacio mental, un lugar real en nuestra lista de deseos, hacernos cargo de que eso nos importa y que, de alguna manera, lo vamos a lograr. No importa cuánto tardes en conseguirlo, lo que importa es que empieces. Y el primer paso para empezar es sacar el proyecto de la baulera y pasarlo a tu agenda mental. Es un acto, un instante. Así como un día decimos “hoy empiezo yoga” ú “hoy me anoto en el taller de pintura”, bueno, de la misma forma decite a vos misma “hoy empiezo a diseñar mi casa”. La clave está en que no te hagas trampa a vos misma y realmente te comprometas con esa decisión, con esa “plantada de bandera”. ¡En los tips siguientes vamos a ver algunos recursos para lograrlo!

2. Darle forma material

Una manera de hacer visible esa “plantada de bandera” es materializarla en algo tangible. Es decir, no te quedes con la idea en la cabeza solamente. Tratá de buscar algo material, concreto y real que de cuenta de que esto existe, que te estás ocupando y que, por lo tanto, ocupa un lugar físico y real. Podría ser comprar un cuaderno y ponerle una etiqueta que diga “El Diseño Interior de mi casa”. Entonces en ese cuaderno irás anotando datos, ideas, pegando imágenes, y será como el registro de tooooodo lo que vas haciendo para concretar ese proyecto. Puede ser también una caja, en donde podés ir guardando revistas, recortes, muestras, y otros objetos que tengan que ver con el proyecto. Esto, además de ordenarte, va a ser un símbolo de que estás en acción y eso mismo te va a ayudar a no olvidarte, a no bajar los brazos, a tomar impulso para dar el siguiente paso.

3. Hacer un plan

Muy pocas cosas en la vida se logran sin tener un buen plan. Planificar nos ayuda muchísimo lograr las cosas pero, fundamentalmente, nos ayuda a que salgan como queremos y no como el azar disponga. Obvio que soy una embanderada también de la intuición y de permitir que el azar y las casulidades aparezcan, pero definitivamente no podemos confiar sólo en eso. Cuando aparacen, hay que hacer algo con eso para llevarlo al siguiente nivel. Entonces, sentate un día y anotá una por una las cosas que tendrías que hacer para decorar tu casa. Puede ser desde pedir asesoramiento hasta la lista de cosas que tendrías que comprar. En este punto, sabrás vos si vas a hacerlo de la mano de un profesional o lo vas a hacer por tu cuenta. En el primer caso, una tarea puede ser: llamar a la diseñadora y, en el otro, pensar la distribución, buscar inspiración, tomar las medidas, etc.

Con esa lista hecha, paso siguiente, la podés ordenar según las prioridades y entonces empezar por hacer una cosa, la primera de la lista, aunque sea un simple llamado telefónico, o armar una carpeta en la compu para guardar las fotos de inspiración. Todo, cuando lo desmenuzamos en pequeñas acciones, parece más posible que si lo dejamos apilado en una montaña inescalable. Es ideal que te pongas objetivos intermedios y que vayas tachando las cosas de la lista que ya hiciste. Eso te va alentar porque vas a ir viendo los avances, vas a sentir que ya no estás en cero, y esa sensación te va a ayudar a seguir avanzando.

4. Agendar

Un recurso para no perderte en el día a día con otras obligaciones que te desenfocan y te hacen correr detrás de la urgencia es reservar en tu agenda una o dos horas a la semana como mínimo, o con la frecuencia que te resulte posible, para hacer alguna de las cosas que anotaste en la lista del plan. Entonces durante esas dos horas vas a hacer llamados, mandar mails, buscar un mueble específico, pensar los colores, pedir presupuestos, en fin… lo que hayas anotado y sea el siguiente paso en TU lista. Y resalto el TU porque ninguna lista va a ser igual a la otra. ¡Pero OJO! No te hagas trampa. No te canceles la reunión con vos misma.

Buscate un horario que te resulte cómodo a vos, pero también pensá en que sea un horario comercial para poder consultar lo que necesites a los distintos proveedores y profesionales. Podés ir variando. Si te resulta cómoda la noche antes de acostarte, reservá ese tiempo para cosas que no requieran de atención comercial. Pero asegurate de reservarte algún horario hábil para las cosas que tengas que consultar o ir a ver. Si trabajás en horario de oficina podés reservarte el horario de almuerzo o los sábados a la mañana. Si dependés de los horarios de tus hijos, buscate huecos entre la entrada y salida del cole. Si sos independiente ¡no procastines! (lo sé por experiencia propia… al no tener horarios tan estructurados tendemos a “usar como fusible” el espacio para nuestras cosas) En fin, cada una sabe cómo es la propia agenda. Lo importante es buscar y bloquear esas dos o tres horas de calidad para ocuparte del tema.

5. Delegar

¡Qué necesario es y cuánto nos cuestaaa! Siempre me pregunto por qué tenemos esa tendencia a querer hacer todo nosotras mismas. Por el momento encontré tres grandes respuestas: porque todo de afuera parece fácil, porque nos pensamos un poco omnipotentes y porque pensamos que va a ser caro delegar. Pero estas tres cosas son absolutamente engañosas.

De afuera todo parece mucho más fácil de lo que es. Yo veo un cuadro de Picasso y pienso “ahh no es tan difícil hacer eso” Ver que al otro algo le sale con tanta naturalidad nos hace creer que cualquiera puede hacerlo. Pero no, no todos tenemos ni los mimos talentos, ni la misma experiencia, ni la misma formación, ni la misma práctica en todo. Entonces: confiemos en los especialistas. Respecto de la onmipotencia, no vale la pena ahondar demasiado: no somos omnipotentes, somos humanos. Fin. Y respecto a lo “caro”, cada vez me convenzo más de que delegar tareas se termina pagando solo. Porque nuestro tiempo vale. Y no digo esto en sentido figurado, nuestro tiempo tiene un precio real y concreto. Entonces todo lo que nosotras podamos “ahorrar” de nuestro tiempo, lo vamos a estar ahorrando en dinero. Ni hablar de que el hecho de trabajar con especialistas nos va a hacer invertir mejor el dinero, y eso también es una manera de ahorro. Por lo tanto, si no podés sola, ¡pedí AYUDA!

6. Mundo online

Si hay algo en lo que el mundo online nos ayuda es a ahorrar tiempo. Hoy podemos resolver casi todo sentadas en casa o en la oficina, desde la compu o el teléfono. Hay una cantidad enorme de recursos que podés aprovechar para decorar tu casa. Desde aplicaciones que te ayudan a hacer un croquis, hasta servicios de decoración que funcionan íntegramente online (nosotros tenemos dos, ¡pero no somos los únicos!) También tenés infinidad de proveedores con catálogos de sus productos, venta y envío 100% online.

Claro que a veces es necesario ver cosas en persona, pero se puede hacer un primer filtro online y después decidir ir a ver las 3 ó 4 cosas que hayas pre-seleccionado. Yo misma hago eso cuando busco muebles u objetos para mis clientes. Aprovechemos todo lo bueno que tiene el mundo online para usar nuestro tiempo de manera eficiente. Hoy estamos conectadas todo el tiempo (¡a veces más de lo saludable!). Desde tu teléfono, en el subte, en la plaza, mientras parás a tomar un café o a almorzar, en el consultorio del médico, o en cualquier otro “tiempo muerto” que tengas, podés usar de los recursos online para ocuparte del diseño interior de tu casa.


Dicho todo esto, una recomendación de yapa: ¡no te pongas excusas a vos misma! El tiempo nunca va a aparecer mágicamente. Nadie va a venir un día y te va a decir “tomá, te regalo una semana o un mes para que te ocupes de diseñar tu casa”. Eso no va a pasar. Pero la buena noticia es que está en TUS manos la posibilidad de ir haciéndote el tiempo (y a mí más que “tiempo” me gusta decir el “espacio”, el “lugar” en tu vida para llevar a cabo ese proyecto.


Si este artículo te puso las pilas, no te dejes estar y empezá ya mismo plantando la bandera. Buscate un cuaderno y anotá el título. Porque la acción lleva a la acción. Si das un paso, eso te invita a dar otro, y otro, y así, sin darte cuenta, vas haciendo lo que pensabas que era imposible, hasta que un día está terminado. En cambio, desde la silla o el sillón, es abrumador pensar en levantarse y dar el primer paso. Da fiaca. Pero hay que vencer esa inercia. ¡Animate!

¡Hasta la próxima!

Sé que encarar el diseño interior de tu casa, o aunque más no sea de alguno de tus ambientes, puede resultar abrumador. Posiblemente te pase que no sabés por dónde empezar, cómo abordar todo junto, cómo pensarlo, qué decisiones tomar, cómo hacerte el tiempo… Por eso preparé este artículo que creo que puede ayudarte a organizarte un poco, a planificar, a ir paso a paso e incluso a no cometer algunos errores que a veces por pasar por alto algunas etapas tendemos a cometer.


Para mí hay cinco grandes momentos o etapas en el proceso de diseño de interiores. Cada una de ellas es distinta, tiene sus particularidades y complejidades, y también su importancia. Tomar conciencia de estos cinco pasos te va a ayudar a organizar tu proceso y a reducir la ansiedad que siempre provocan el desconcierto y la incertidumbre.


1. Motivación

Lo primero que me parece fundamental a la hora de encarar el diseño interior de tu casa es que te preguntes QUÉ TE MOTIVA a hacerlo. El por qué, el para qué. Podrá ser que te mudaste a una casa más grande, que te mudaste sola, que estás esperando un hijo, que vas a empezar a trabajar en casa, que llegó la hora de terminar con el rejunte de cosas que venís arrastrando desde hace años, o cualquier otra cosa que sea la que te impulsa a hacerlo. SIEMPRE hay al menos una motivación. Saberlo y tenerlo presente te va ayudar muchísimo a no perder el rumbo, a mantenerte ENFOCADA.

También en esta etapa, y como consecuencia de este “para qué”, es vital que te preguntes qué querés lograr, cómo te gustaría que sea tu casa, tus prioridades, tus desos, tus necesidades (¡ojo que a veces estas dos cosas se contraponen!), y también que identifiques qué tenés. Preguntarte cómo es tu casa, cuáles son sus potencialidades, las cosas que no podés cambiar, las cosas que sí podés, si tenés cosas que querés conservar, las que sabés que de ninguna manera querés conservar, las que tenés dudas.

Todo esto es parte de un gran DIAGNÓSTICO inicial, un punto de partida para saber dónde estás parada, a dónde querés llegar, por qué, con qué contás y con qué no. Recién con estas cosas claras, es momento de pasar a la siguiente etapa.

2. Inspiración

Esta es la etapa más lúdica del proceso. Es la etapa en la que todo vale, todo está permitido. Esta etapa tiene como objetivo definir un CONCEPTO para tu casa. Para eso, vas a bucear en en un montón de lugares buscando cosas que te inspiren, que te disparen ideas, que te abran nuevas posibilidades.

Este es el momento de fantasear, de imaginar, de proyectarte en diferentes espacios, para ir descubriendo cuál es el camino que mejor te define, el que más se ajusta a tu personalidad y a tu estilo de vida. Es el momento de pensar en colores, sensaciones, texturas, materiales, formas, músicas, climas, emociones. Hacer como una gran bolsa con todas estas cosas sin darles forma definida aún pero que vayan definiendo un conjunto que te permita ir delineando ese concepto, ese ESTILO PROPIO.

Para eso vas a buscar en diferentes lugares. La tendencia típica es ir directo a mirar otros interiores. Entrar en Pinterest y empezar a mirar millones de livings que te gustan y te sirven de inspiración. Y no está mal, pero antes de eso te invito a que busques inspiración en otros lugares más indirectos. Por si te sirve, te dejo este artículo que escribí hace algunas semanas con 6 fuentes de inspiración para tus interiores.

Es muy importante en esta instancia que guardes lo más ordenadamente posible las fotos, videos, artículos y recortes que vayas juntando. Armate una carpeta en la compu donde vas guardando todo clasificado por categorías. También un Tablero en Pinterest depurado, o una carpetita o caja física donde vas guardando las revistas o recortes, o incluso algún material que te haya inspirado.

Tomate todo el tiempo que necesites en esta etapa pero tampoco te eternices. En algún momento hay que pasar a la acción, a la concreción. Entonces mi recomendación es que vayas yendo de lo general a lo particular, bajando de todos los universos posibles a tus UNIVERSOS PREFERIDOS. En un principio no censures nada, pero a medida que avanzás, andá eligiendo, achicando el zoom. Cuando tengas un concepto definido, ahí recién vas a pasar a la siguiente etapa.

3. Proyecto

Esta es la etapa de las DECISIONES CONCRETAS. Es el momento de darle forma a ese estilo o concepto que definiste, a esas ideas que te inspiraron, a esas sensaciones que querés lograr.

Por un lado, vas a definir la DISTRIBUCIÓN de tus espacios: cómo los vas a equipar, con qué distribución, qué medida va a tener cada cosa, qué forma, cómo vas a circular. Estas decisiones tienen que ver con lo funcional, con lo práctico, con las proporciones. Es muy importante que estas decisiones sean acertadas. De nada sirve que un espacio sea hermoso si es incómodo para moverse y para usarlo.

Por otro lado vas a ELEGIR concretamente qué muebles poner, qué cortinas, qué luces, qué cuadros, qué alfombra y al elegir eso vas a estar definiendo de qué material, de qué color y de qué forma va a ser cada cosa. Estas decisiones son un juego permanente entre lo individual y el conjunto. Elijo este sillón. Elijo esta alfombra. Elijo esta lámpara. Pero también elijo cómo quedan ese sillón con esa alfombra y esa lámpara, porque cada decisión va a repercutir en el conjunto.

Mi recomendación es ir siempre de lo general a lo particular, yendo y viniendo hasta tener todo el proyecto armado. Es ideal en esta etapa poder DIBUJAR. Ya sea un plano para tener el layout de distribución, así como algún croquis donde podamos ir dando forma al conjunto. Pero tal vez no tengas ni las herramientas ni las habilidades para poder dibujarlo. En ese caso, tratá de delimitar en el mismo espacio las medidas de cada cosa, usando cinta de enmascarar, o cajas, o cualquier elemento que te permita simular la medida de las cosas. Respecto de los colores y materiales, lo podés hacer usando fotos y poniéndolas juntas para ver cómo funcionan los diferentes elementos. Y también vas a tener que usar mucho la IMAGINACIÓN.

4. Presupuesto

Este paso lo pongo en cuarto lugar sólo porque es el momento en el que adquiere más PRECISIÓN. Porque recién una vez que tengas el proyecto definido vas a tener la certeza de cuánto cuesta cada cosa, o la podrás hacer cotizar con exactitud. Sin embargo, el presupuesto es algo que vamos a ir ponderando en varias etapas del proceso.

Hay casos en los que, de entrada, sabés que contás con un dinero determinado y entonces tendrás que armar un proyecto que se pueda hacer por ese dinero. O quizá tengas un presupuesto más flexible pero vas a querer ir chequeando por dónde rondan tus números mientras estás proyectando. Mi sugerencia en este sentido es no pensar en el presupuesto durante la etapa de inspiración.

Una mecánica que recomiendo es: durante la etapa de motivación, tratar de definir más o menos cuánto podés o estás dispuesta invertir. Sería una manera de saber “dónde estás parada”, con lo que contás y lo que no contás. Después dejar un poco de lado los números y encarar la inspiración lo más abiertamente posible. Ya verás en la etapa de proyecto cómo podés materializar esas ideas con tus recursos, pero que la plata, en principio, no te condicione en esa etapa. Luego en la etapa de proyecto, mientras vas eligiendo los muebles concretos, las cortinas concretas, etc. vas a ir chequeando los valores y armando una planillita con cada ítem para ir teniendo una idea del presupuesto global. Esto te va a permitir ajustar o revisar algunas decisiones.

Pero seguramente termines la etapa de proyecto con algunos valores que te van a faltar. Entonces te vas a tomar un tiempo que va a ser exclusivamente para presupuestar. En esta etapa vas a chequear todos los costos de lo que definiste durante el proyecto y vas a pedir los presupuestos y cotizaciones que te falten. Recién con toda esa información vas a tener tu PRESUPUESTO REAL. Si ves que necesitás hacer algún ajuste, estarás a tiempo de hacerlo y sino, podrás pasar al último paso que es la etapa de ejecución.

5. Ejecución

Este es el GRAN momento en el que todo se convierte en REALIDAD. Llegó la hora de comprar los muebles, encargar las cortinas, pintar las paredes, colocar los empapelados, colocar las luces y darle vida a cada decisión. Es el momento de la magia, el momento en el que sentimos que todo el esfuerzo valió la pena. No hay nada más lindo que ver todo tu esfuerzo, tus dudas, tus decisiones, tus frustraciones, tu tiempo, tus elecciones y tus deseos, tomar forma y convertirse en un HECHO concreto. No hay nada más lindo que ver cómo se arma tu casa, cómo lo que alguna vez soñaste de pronto está ahí y es tuyo.

Ojo, el momento de la ejecución puede ser muy estresante. Por eso es tan importante contar con buenos proveedores y gremios idóneos que puedan llevar a cabo cada tarea. Eso te va a evitar muchísimos dolores de cabeza y te va a permitir disfrutar más de esta última etapa final. Una buena manera de disminuir riesgos en este sentido es pedir recomendaciones, leer experiencias de otros usuarios, ir a ver trabajos que hayan hecho en otros lados y, luego de esto, una vez que elegiste a quien contratar, hacer una buena SUPERVISIÓN


Sé que todo esto parece muchísimo, pero la clave para llevar adelante un buen proceso de diseño interior es hacerlo de forma PLANIFICADA. Tener un plan no sólo es ordenador sino que además nos ayuda a no desbordarnos. Cuando uno camina tiene que dar necesariamente un paso tras otro. La sucesión de cada uno de esos pasos es lo que nos hace llegar al destino final. Lleva tiempo, pero se llega. Bueno, con el diseño pasa exactamente lo mismo. Para llegar a tu casa deseada tenés que empezar por dar el primer paso. Luego, cada paso que des será uno menos que te falta. Y un día, paso tras paso, habrás llegado a la casa de tus sueños.


Y ME DESPIDO CON UNA FRASE QUE LEÍ ALGUNA VEZ Y QUE ME PARECE MUY APROPIADA PARA CERRAR ESTE ARTÍCULO: “NADA TARDA MÁS EN LLEGAR QUE LO QUE NUNCA SE EMPIEZA”.

¡Hasta la próxima!

Sin lugar a dudas, la madera es el material por excelencia para materializar nuestros muebles. Desde el equipamiento fijo de una casa, como los muebles de cocina y los placares, hasta el banquito más pequeño, TODO puede (y suele) hacerse en madera. Si bien hay otros materiales como el hierro, el mármol, el vidrio, el acero, y otros, la madera siempre se lleva la mayor proporción. Además, es muy raro encontrar a alguien a quien no le guste la madera en ninguna de sus formas. Habrá a quienes no les gusten las maderas rústicas, y también a quiénes no les gusten los laqueados brillantes, pero es realmente muy poco habitual encontrar alguien a quien no le guste la madera en absoluto. De hecho, yo creo que nunca conocí a nadie y me atrevo a decir que TODOS tenemos madera en los muebles de nuestras casas.


Sin embargo, me he dado cuenta a través de mi trabajo, que no sabemos muy bien cuántas ni cuáles son las opciones que tenemos para elegir las maderas de nuestros muebles. Por eso pensé en armar este artículo para que puedas conocer las diferentes alternativas, sus características técnicas y también la expresión estética.


La primera gran división que tenemos que hacer es entre las maderas MACIZAS y los TABLEROS DE FIBRAS de madera. Dentro de los tableros de fibra vamos a tener varias opciones de laminados y pinturas. Veamos de qué se trata cada una:

1. Maderas macizas

Las “maderas macizas” son piezas enteras de madera natural que no han sufrido ningún tipo de mezcla con otros materiales, ni alteraciones físicas ni químicas. Dicho de otro modo, son un “trozo de árbol”. Es decir que son lo más auténtico de la madera. (Acá quiero hacer una aclaración: muchas veces se piensa que la madera es antiecológica porque supone la tala indiscriminada de árboles pero esto no siempre es así. De hecho, bien explotada y tratada, la madera es un material ecológico por excelencia, pero no es mi propósito en este artículo extenderme en este punto, sólo mencionarlo).

La madera maciza puede provenir de diferentes tipos de árboles, y esto va a cambiar mucho según las regiones. Acá en Argentina las maderas más características son el petiribí, el paraíso, el guatambú, la lenga, el kiri, el pino, el eucaliptu, el laurel, el incienso y también maderas más duras como el lapacho, el quebracho o el algarrobo. Cada una de ellas tiene una calidad y expresión estética distinta. Desde el color hasta los nudos y vetas hacen que cada especie tenga una personalidad diferenciada y nuestra elección dependerá mucho de lo que queramos lograr en nuestros espacios.

También vamos a tener que considerar las cualidades técnicas. Las maderas blandas como el pino o le kiri, pueden no tener la resistencia que necesitamos y también pueden “revirarse” bastante. Las muy duras como el algarrobo o el lapacho, suelen ser muuuy pesadas y esto para los muebles es un problema. Sin embargo son muy buenas para los exteriores. En cambio las maderas semiduras como el petiribí, el laurel, el paraíso, son maderas intermedias que funcionan muy bien para muchos tipo de muebles interiores y para semicubiertos.

Por ejemplo, estas maderas macizas suelen usarse para sillas, patas de mesas, a veces tapas de mesas también, mesadas, respaldos, camas… En cambio ya casi no se usan para muebles como vajilleros, mesas de luz, racks de TV, etc en donde los enchapados funcionan mucho mejor y son más económicos. Por supuesto nada de esto es taxativo. Existen muebles en todo tipo en maderas macizas, pero a veces el costo y el peso hacen que para muebles en donde no necesitamos una gran resistencia estructural, sea más eficiente utilizar tableros enchapados.

Dentro de las ventajas de las maderas macizas podemos mencionar: la durabilidad, la posibilidad de restauración, la resistencia, lo auténtico, lo natural, lo tradicional. Dentro de las desventajas tenemos: el peso (en algunas), la posible aparición de fisuras, la disponibilidad, el estacionado, cierta limitación en los tonos (aunque puede resolverse con tinturas), y aveces el costo.

2. Tableros de fibra

En el mercado son conocidos como MDF. Son tableros de fibras de madera de densidad media que funcionan como base sobre la que se aplica una lámina delgada de algún material que puede ser, ó una lámina de madera natural, ó laminados plásticos de varios tipos, o bien algún tipo de pintura. Estos tableros están compuestos, en su mayor parte, por fibras de madera, mezcladas con un pequeño porcentaje de resinas. Esto los hace muy resistentes y más económicos que las maderas macizas. Además, como están hechos de fibras muuuy finas (como un polvo) permite buenas terminaciones en los cortes y tallados (a diferencia de los antiguos aglomerados).

Pero en sí mimos estos tableros no tienen un gran valor estético. A veces se los usa directamente barnizados o lustrados pero no es para lo están pensados. Por eso se utilizan como soporte para las chapas o láminas que le darán el acabado final. Veamos las diferentes opciones:

2.a. Chapas de madera natural

Es una lámina muuuy finita de madera natural que se “pega” con calor sobre los tableros de MDF para luego ser protegida con alguna laca transparente o lustre. Una de sus principales ventajas es, sin lugar a dudas, su expresión estética. Las más comunes son el cedro o el guatambú, pero no son más las vistosas.

Podemos clasificarlas en “naturales” y “reconstituidas”. Las naturales son una lámina de la madera tal cual sale del árbol, con sus vetas y nudos. En cambio las reconstituidas son tiras finitas o lonjas de madera pero que se “acomodan” artificialmente para conformar un patrón, que suele ser rayado. Estas chapas no tienen la veta natural del árbol sino un “dibujo” fabricado. También suelen teñirse para lograr distintos colores. Nos dan muchísimas posibilidades de diseño tanto por sus tonos como por sus patrones, que nos permiten jugar con la dirección de las vetas y lograr diseños muy originales. Además conservan la expresión natural de la madera.

Hay muchísima variedad de estas chapas, aunque se consiguen en muy pocos lugares. No todos los carpinteros las trabajan ni saben dónde conseguirlas pero descubrirlas es un mundo fascinante. Hay de muchísimos tonos y diferentes veteados. Acá en Argentina se consiguen varias, casi todas importadas: robles, maple, bamboo, hébano, caoba, cerezo, peral y muchísimas otras. Nosotros hemos hecho una cantidad enorme de muebles con chapas de madera natural.

La principal desventaja es que no son económicas y que no admiten muchas restauraciones porque son finitas, pero bien cuidadas no deberían necesitar ser restauradas.

2. b. Laminados plásticos

En este caso se trata de una lámina de algún tipo de plástico que se monta en fábrica sobre el MDF. Las más conocidas son las melaminas, que han ido evolucionando muchísimo y hay una variedad enorme de colores y texturas. Algunas imitan muuuuy bien la madera y también hay líneas llamadas “textiles” que dan la sensación de un entelado. Tienen la ventaja de ser muy resistentes a los golpes, al calor, a las rayaduras y son mucho más económicas que las chapas de madera natural.

En los últimos años salieron otras láminas plásticas con acabados brillantes y un poco más gruesas que mejoran la resistencia de la melamina y permiten acabados de muchos colores con brillo. Se conocen en el mercado por sus marcas comerciales (Rauvisio, Maxigloss, etc.)

Los laminados plásticos son utilizados principalmente en muebles de cocina y placares. Sin embargo, en los últimos tiempos, con los avances en sus posibilidades estéticas han ido conquistado también dormitorios, escritorios y livings, dependiendo de la onda de cada casa. Si queremos lograr ambientes más elegantes o sofisticados, no recomiendo estos laminados, más bien iría por enchapados naturales o laqueados. Pero en espacios más descontracturados, jóvenes e informales, sin lugar a dudas son una excelente opción. También son ideales para dormitorios infantiles o juveniles.

Es clave una excelente ejecución por parte de los carpinteros para resolver con precisión el enchapado de los cantos y los encuentros entre placas. Respecto del tema ecológico, Hay marcas que tienen un fuerte compromiso medioambiental y trabajan bajo normas estrictas de sustentabilidad.

2.c. Laqueados

Otra opción para darle terminación a los tableros de fibras son las lacas poliuretánicas. Es lo que comunmente llamamos “muebles laqueados”. Básicamente es una pintura de alta resistencia que se aplica a soplete en cabinas especiales sobre el tablero de madera.

Tienen la ventaja de que no hay limitación para los colores ni para los acabados. Se puede lograr cualquier color con acabado mate, brillante o satinado. También pueden aplicase sobre cualquier morfología: superficies lisas, molduradas, curvadas, relieves, etc. Una de las principales desventajas es que no son muy resistentes a los golpes ni a las rayaduras ni al calor. Son muebles que requieren de mucho cuidado.

Sin embargo el laqueado se puede utilizar para todo tipo de muebles: cocinas, baños, mesas, sillas, muebles de TV, mesas de luz, respaldos, dormitorios, escritorios y una larga lista de etcéteras. Siempre queda muy elegante y moderno. Es ideal para ambientes contemporáneos, minimalistas o clásicos. No son muebles muy económicos pero tal vez su valor esté por debajo de los enchapados de madera natural.


Como verán las opciones son múltiples. Por eso hay tres cosas que me parecen importantes para poder evaluar cuál es la mejor opción para vos.

1. La onda que querés lograr para tu casa y para cada espacio y cada mueble en particular.

2. La funcionalidad y los requerimientos técnicos según el tipo de mueble y el tipo de uso.

3. Tus posibilidades económicas.


Haciendo un buen análisis de estas tres variables, podrás decidir cuál es la mejor opción para vos en cada ambiente de tu casa y en cada mueble específico. Y siempre una buena estrategia es MEZCLAR, COMBINAR. Si lo hacemos con gracia y con criterio, las mezclas suelen hacer que los espacios sean más personales e interesantes.

¡Hasta la próxima!

Una de las cosas que veo muchísimo cuando empiezo a trabajar con los nuevos clientes, es que están bastante “mareados” y les cuesta saber y expresar con claridad qué es lo que realmente quieren lograr en sus interiores. En general tienen seleccionadas una cantidad enorme de imágenes que fueron guardando el celu, en Pinterest o en la compu, de manera desordenada, hasta el punto de que les cuesta encontrarlas para mostrármelas, y pasan de un dispositivo al otro diciendo “no, la guardé acá! “ah no, esa la saqué de este otro lado” “no, no, esa se la mandé por whatsapp a mi marido” y demás frases de este tipo que dan cuenta de lo aleatorio de la búsqueda.

Otro rasgo en común es que las imágenes suelen ser o todas muuuuy parecidas (con lo cual daría lo mismo tener una o cien) o todas muuuy diferentes (con lo cual es lo mismo que no tener ninguna) Estoy exagerando un poco, por supuesto… Y casi me atrevería a decir que el 100% de las imágenes son de espacios interiores. Si están por diseñar el living, de livings, si están por remodelar la cocina, de cocinas, y así de literal en cada caso.

No quiero decir con esto que esté mal hacer ese proceso, para nada. De hecho está muy bien, porque los ayuda a “ponerse en situación”, a imaginarse en una cocina así o asá, o en un living como este o como aquél. Pero hoy en este artículo los quiero invitar a abrir un poco más el juego, a buscar un poco en otros lugares, más abiertos, menos literales, y que tal vez te permitan conectarte con cosas más conceptuales que te ayuden a construir la identidad de tus espacios desde otro punto de vista, tal vez más propio, más auténtico y, ojalá, más original.


Para eso, preparé estas 6 fuentes de inspiración que te pueden ayudar a encontrar un CONCEPTO para tu casa que no sea la traslación directa de lo que vemos en las revistas, sino que te permita conectarte con sensaciones y emociones desde un lugar más primario, más esencial.


1. La pintura

Sin lugar a dudas el arte es un gran lugar de inspiración. Los artistas plásticos trabajan con colores, con formas, con texturas, con luces, con la espacialidad. Y todos estos son elementos clave en el diseño interior. Entonces ¿cómo no mirar el arte para inspirarnos? Desde una paleta de color, hasta la identidad que queremos darle a un ambiente pueden estar inspirados en un cuadro.

No es lo mismo pensar un ambiente “salido” de un cuadro de Klimt, que “salido” de un cuadro de Degas, o de un Mondrian (por nombrar sólo a 3 bien diferentes). En el primer caso tenemos lo vibrante, el brillo, lo sensual, el detalle, el ornamento; en el segundo caso aparece más lo diáfano, lo etéreo, lo elegante, lo sutil, lo clásico; y en el tercero lo geométrico, con colores puros y primarios, el orden, mucho contraste y planos bien definidos. Analizar y tratar de poner en palabras lo que nos transmite una obra de arte, nos va a obligar, de alguna manera, a bajarlo a conceptos para poder definir con cuál nos identificamos mejor y entonces desde ahí sí salir a buscar referencias de interiores en los que veamos plasmados esos conceptos.

2. La naturaleza

Esta creo que es la fuente de inspiración más primaria que tenemos. Casi les diría que es la razón de ser del diseño interior. La naturaleza es bella por definición. El mundo está lleno de paisajes muy diversos, entornos naturales con muchísima identidad que nos emocionan a veces hasta las lágrimas.

La naturaleza es el primer entorno de la humanidad, el primer ámbito donde habitamos. En un principio las personas vivían en la naturaleza misma: las cuevas, las cavernas, la selva, las palmeras, etc. Luego, con el avance de la cultura, y los desarrollos tecnológicos, fuimos construyendo nuestros propios espacios y con eso cambiando la experiencia de habitar. Pero la naturaleza ya nos había educado en la belleza y entonces ¿cómo no buscar trasladar esa belleza a nuestros interiores?

También acá aparecen colores, texturas, espacios, luces. Y también es de la naturaleza de donde vamos a tomar gran parte de los materiales concretos con los que vamos a materializar nuestros espacios: madera, piedra, tejidos, metales, etc. Entonces la naturaleza va a estar presente siempre de manera muy directa en nuestras casas. Prestemos atención y preguntémonos qué nos atrae de los distintos entornos naturales para saber bien qué expresión queremos para nuestros espacios.

3. El cine

Sintetizo en el cine pero me refiero a cualquier pieza audiovisual: una película, una serie, un videoclip, un corto, una animación, etc.

Es muy común hablar de que las películas están “ambientadas” en tal época, o en tal lugar. En general, en las producciones, hay un estudio bastante minucioso y cuidado de esas épocas o de esos lugares para reproducirlos de la manera más fiel posible. Las películas también se ocupan de recrear cuidadosamente ciertas “estéticas”, ciertos climas. Es por eso que se convierten en otro gran mar en el que bucear para poder descubrir lo que nos gusta y nos identifica.

Hay una pregunta que suelo hacerles a mis clientes y es ¿en que libro o película vivirías? En general les cuesta un poco contestarla (o les da pereza) pero si hacen el esfuerzo y lo piensan un poquito, suelen aparecer respuestas muy valiosas y significativas. No es lo mismo imaginarse viviendo en Mad Men, que en Amelie, que en Downton Abbey, o en El Cartero, en la serie nórdica El Puente.

Una vez me acuerdo que le pedí a una clienta que fuera a ver una película para convencerla de poner una mega biblioteca en el sector del comedor principal. No sólo fue a verla, sino que además le encantó la peli y terminamos poniendo la biblioteca ahí, junto a la mesa, y quedó diviiinaaa (antes de que pregunten, la película era una francesa que se llama “Caché, escondido”, año 2006)

4. La música

Hay otra pregunta que me gusta mucho hacerles a los clientes, y también a mi misma cuando estoy trabajando en un nuevo proyecto, y es “¿qué música le pondrías a este espacio?”. Los invito a hacer el ejercicio de imaginarse un espacio en el que esté sonando un tema de jazz clásico, otro en el que esté sonando una zamba y otro en el que esté sonando un tema de Charly García. ¿Se imaginan lo mismo en los 3 casos? Estoy segura de que no.

La música genera emociones, estados de ánimo, nos conecta con lugares, con regiones, con modos de vida, con energías diferentes. Pensar en la música que se escucha en tu casa, la música que te hace vibrar, es un excelente ejercicio para indagar un poco en cómo proyectar tu personalidad en tus espacios y también cómo bañarlos de un determinado estilo.

5. Las culturas del mundo

A lo largo de los siglos y los milenios, y todo alrededor del mundo, la humanidad fue desarrollando culturas con identidades bien diferentes y bien definidas que hoy conforman un gran legado; un trabajo inconcluso al que todas las generaciones y pueblos seguimos y seguiremos aportando incansablemente.

Antes era muy remota la posibilidad de intercambio, de conocer otras culturas y otros pueblos. Eso, sumado al fuerte condicionamiento de los distintos contextos geográficos, climáticos, históricos, sociales, fue lo que permitió el surgimiento de culturas tan diversas. Hoy que la tecnología y el transporte nos ponen a un click de distancia con el otro extremo del planeta, tenemos acceso al mundo entero.

Podemos estar en la ciudad de Nueva York y al mismo tiempo conocer lo que está ocurriendo en el pueblo más remoto de Asia. Y de todo eso podemos APRENDER, e inspirarnos, y empezar a tomar aquellas cosas que nos sirvan, que nos motiven, que nos den curiosidad o nos IDENTIFIQUEN con nuestra propia EXPERIENCIA.

6. La moda

Una cosa que suelen decirme mucho las clientas es que no entienden por qué no tienen ninguna dificultad en encontrar su estilo para vestirse, para combinar su ropa, sus accesorios, sus zapatos y carteras, y en cambio sí se encuentran muy perdidas a la hora de pensar todo eso para sus espacios. Yo suelo decirles que mirar cómo se visten es un excelente punto de partida para pensar sus casas.

La “moda” (lo pongo entre comillas porque nos referimos con ese término a la manera de vestir, pero descreo un poco de “las modas”) es una manera de comunicarnos, de expresar lo que somos, cómo somos. Es una manera de presentarnos al mundo. Nuestra forma de vestir habla muchiiiiisimo de nosotros.

Si solés vestirte con colores neutros, seguramente no prefieras una casa llena de color. Si en cambio combinás colores y texturas, seguramente quieras eso también para tus espacios. Si usás ropa más bien informal o deportiva, seguramente tus interiores sean bien diferentes a los de quien se viste de manera más formal.

Un muy buen ejercicio para inspirarte es elegir 4 o 5 prendas o accesorios de tu guardarropas y armar un conjunto que te encante cómo combina. No lo pienses para ponértelo realmente, pensalo sólo como una combinación, porque eso te va a dar más libertad de mezclar algunas prendas que si tuvieras que vestirlas realmente no te pondrías (por ejemplo una blusa y un vestido) porque quizá encuentres en los colores o las texturas de esas dos prendas una combinación que te encante y sirva de inspiración. Sacale algunas fotos y guardala.


Por supuesto estas no son las únicas seis fuentes de inspiración que podemos encontrar para pensar nuestros espacios, son sólo las que a mi me resultan más relevantes. Si a vos te surgen otras, ¡bienvenidas sean! Y tampoco se trata de usarlas todas, ni todas juntas. Cada quien sentirá más cercanía o conexión con alguna o algunas de ellas y en esa misma elección ya vas a estar poniendo en juego muchiiiisimo de tu PERSONALIDAD.


LO QUE ME PARECE IMPORTANTE ES PERMITIRNOS ABRIR LA CABEZA Y JUGAR UN POCO, PARA LOGRAR ESPACIOS QUE SURJAN DE NOSOTROS MISMOS Y NO SÓLO DE LAS FOTOS DE LAS REVISTAS.

¡Hasta la próxima!