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Cómo “hacerte el tiempo” para decorar tu casa

Una de las dificultades más recurrentes que escucho por parte de mis clientas en las consultas y asesorías, es la “falta de tiempo para ocuparme de la decoración de mi casa”. ¡Y es taaaan comprensible! La falta de tiempo la sufrimos todos. ¿Acaso conocés a alguien a quien le sobre? El tiempo se volvió un bien muy preciado que no abunda en estos días. El trabajo, los chicos, la casa, el gimnasio, la familia, los médicos, las compras, la comida, los amigos… Todo es una sucesión vertiginosa de cosas que de por sí no caben en el día, ni en la semana, ni a veces en el mes. Mucho menos nos dejan lugar para ocuparnos de nuestros proyectos especiales, que van quedando ahí, en el cajón de los deseos, abajo de toooooda la lista de “prioridades”. Ese es el cajón en el que suele quedar el diseño interior de la casa.


Sin embargo, no nos damos cuenta de cuanto nos ayudaría en todo el resto de las cosas el hecho de tener una casa cómoda, bella, organizada, pensada, acogedora… El diseño interior no se trata solamente de espacios lindos, se trata de mejorar nuestra calidad de vida. El entorno hace a nuestro modo de vida. Cuanto más en sintonía con nuestra vida y nuestra personalidad esté ese entorno, más fácil y placentero va a resultar nuestro día a día.


Por eso, y porque estoy obsesionada con que todos vivamos en espacios diseñados, y también porque creo que a los deseos hay que hacerles lugar, pensé este artículo con algunas ideas que pueden ayudarte a “hacerte el lugar” para ocuparte del diseño interior de tu casa.

1. Plantar bandera

El primer paso es dejar de escudarse en el “no tengo tiempo” y pasar al “de alguna manera me voy a hacer el tiempo”. A las cosas hay que darles, antes que nada, espacio mental, un lugar real en nuestra lista de deseos, hacernos cargo de que eso nos importa y que, de alguna manera, lo vamos a lograr. No importa cuánto tardes en conseguirlo, lo que importa es que empieces. Y el primer paso para empezar es sacar el proyecto de la baulera y pasarlo a tu agenda mental. Es un acto, un instante. Así como un día decimos “hoy empiezo yoga” ú “hoy me anoto en el taller de pintura”, bueno, de la misma forma decite a vos misma “hoy empiezo a diseñar mi casa”. La clave está en que no te hagas trampa a vos misma y realmente te comprometas con esa decisión, con esa “plantada de bandera”. ¡En los tips siguientes vamos a ver algunos recursos para lograrlo!

2. Darle forma material

Una manera de hacer visible esa “plantada de bandera” es materializarla en algo tangible. Es decir, no te quedes con la idea en la cabeza solamente. Tratá de buscar algo material, concreto y real que de cuenta de que esto existe, que te estás ocupando y que, por lo tanto, ocupa un lugar físico y real. Podría ser comprar un cuaderno y ponerle una etiqueta que diga “El Diseño Interior de mi casa”. Entonces en ese cuaderno irás anotando datos, ideas, pegando imágenes, y será como el registro de tooooodo lo que vas haciendo para concretar ese proyecto. Puede ser también una caja, en donde podés ir guardando revistas, recortes, muestras, y otros objetos que tengan que ver con el proyecto. Esto, además de ordenarte, va a ser un símbolo de que estás en acción y eso mismo te va a ayudar a no olvidarte, a no bajar los brazos, a tomar impulso para dar el siguiente paso.

3. Hacer un plan

Muy pocas cosas en la vida se logran sin tener un buen plan. Planificar nos ayuda muchísimo lograr las cosas pero, fundamentalmente, nos ayuda a que salgan como queremos y no como el azar disponga. Obvio que soy una embanderada también de la intuición y de permitir que el azar y las casulidades aparezcan, pero definitivamente no podemos confiar sólo en eso. Cuando aparacen, hay que hacer algo con eso para llevarlo al siguiente nivel. Entonces, sentate un día y anotá una por una las cosas que tendrías que hacer para decorar tu casa. Puede ser desde pedir asesoramiento hasta la lista de cosas que tendrías que comprar. En este punto, sabrás vos si vas a hacerlo de la mano de un profesional o lo vas a hacer por tu cuenta. En el primer caso, una tarea puede ser: llamar a la diseñadora y, en el otro, pensar la distribución, buscar inspiración, tomar las medidas, etc.

Con esa lista hecha, paso siguiente, la podés ordenar según las prioridades y entonces empezar por hacer una cosa, la primera de la lista, aunque sea un simple llamado telefónico, o armar una carpeta en la compu para guardar las fotos de inspiración. Todo, cuando lo desmenuzamos en pequeñas acciones, parece más posible que si lo dejamos apilado en una montaña inescalable. Es ideal que te pongas objetivos intermedios y que vayas tachando las cosas de la lista que ya hiciste. Eso te va alentar porque vas a ir viendo los avances, vas a sentir que ya no estás en cero, y esa sensación te va a ayudar a seguir avanzando.

4. Agendar

Un recurso para no perderte en el día a día con otras obligaciones que te desenfocan y te hacen correr detrás de la urgencia es reservar en tu agenda una o dos horas a la semana como mínimo, o con la frecuencia que te resulte posible, para hacer alguna de las cosas que anotaste en la lista del plan. Entonces durante esas dos horas vas a hacer llamados, mandar mails, buscar un mueble específico, pensar los colores, pedir presupuestos, en fin… lo que hayas anotado y sea el siguiente paso en TU lista. Y resalto el TU porque ninguna lista va a ser igual a la otra. ¡Pero OJO! No te hagas trampa. No te canceles la reunión con vos misma.

Buscate un horario que te resulte cómodo a vos, pero también pensá en que sea un horario comercial para poder consultar lo que necesites a los distintos proveedores y profesionales. Podés ir variando. Si te resulta cómoda la noche antes de acostarte, reservá ese tiempo para cosas que no requieran de atención comercial. Pero asegurate de reservarte algún horario hábil para las cosas que tengas que consultar o ir a ver. Si trabajás en horario de oficina podés reservarte el horario de almuerzo o los sábados a la mañana. Si dependés de los horarios de tus hijos, buscate huecos entre la entrada y salida del cole. Si sos independiente ¡no procastines! (lo sé por experiencia propia… al no tener horarios tan estructurados tendemos a “usar como fusible” el espacio para nuestras cosas) En fin, cada una sabe cómo es la propia agenda. Lo importante es buscar y bloquear esas dos o tres horas de calidad para ocuparte del tema.

5. Delegar

¡Qué necesario es y cuánto nos cuestaaa! Siempre me pregunto por qué tenemos esa tendencia a querer hacer todo nosotras mismas. Por el momento encontré tres grandes respuestas: porque todo de afuera parece fácil, porque nos pensamos un poco omnipotentes y porque pensamos que va a ser caro delegar. Pero estas tres cosas son absolutamente engañosas.

De afuera todo parece mucho más fácil de lo que es. Yo veo un cuadro de Picasso y pienso “ahh no es tan difícil hacer eso” Ver que al otro algo le sale con tanta naturalidad nos hace creer que cualquiera puede hacerlo. Pero no, no todos tenemos ni los mimos talentos, ni la misma experiencia, ni la misma formación, ni la misma práctica en todo. Entonces: confiemos en los especialistas. Respecto de la onmipotencia, no vale la pena ahondar demasiado: no somos omnipotentes, somos humanos. Fin. Y respecto a lo “caro”, cada vez me convenzo más de que delegar tareas se termina pagando solo. Porque nuestro tiempo vale. Y no digo esto en sentido figurado, nuestro tiempo tiene un precio real y concreto. Entonces todo lo que nosotras podamos “ahorrar” de nuestro tiempo, lo vamos a estar ahorrando en dinero. Ni hablar de que el hecho de trabajar con especialistas nos va a hacer invertir mejor el dinero, y eso también es una manera de ahorro. Por lo tanto, si no podés sola, ¡pedí AYUDA!

6. Mundo online

Si hay algo en lo que el mundo online nos ayuda es a ahorrar tiempo. Hoy podemos resolver casi todo sentadas en casa o en la oficina, desde la compu o el teléfono. Hay una cantidad enorme de recursos que podés aprovechar para decorar tu casa. Desde aplicaciones que te ayudan a hacer un croquis, hasta servicios de decoración que funcionan íntegramente online (nosotros tenemos dos, ¡pero no somos los únicos!) También tenés infinidad de proveedores con catálogos de sus productos, venta y envío 100% online.

Claro que a veces es necesario ver cosas en persona, pero se puede hacer un primer filtro online y después decidir ir a ver las 3 ó 4 cosas que hayas pre-seleccionado. Yo misma hago eso cuando busco muebles u objetos para mis clientes. Aprovechemos todo lo bueno que tiene el mundo online para usar nuestro tiempo de manera eficiente. Hoy estamos conectadas todo el tiempo (¡a veces más de lo saludable!). Desde tu teléfono, en el subte, en la plaza, mientras parás a tomar un café o a almorzar, en el consultorio del médico, o en cualquier otro “tiempo muerto” que tengas, podés usar de los recursos online para ocuparte del diseño interior de tu casa.


Dicho todo esto, una recomendación de yapa: ¡no te pongas excusas a vos misma! El tiempo nunca va a aparecer mágicamente. Nadie va a venir un día y te va a decir “tomá, te regalo una semana o un mes para que te ocupes de diseñar tu casa”. Eso no va a pasar. Pero la buena noticia es que está en TUS manos la posibilidad de ir haciéndote el tiempo (y a mí más que “tiempo” me gusta decir el “espacio”, el “lugar” en tu vida para llevar a cabo ese proyecto.


Si este artículo te puso las pilas, no te dejes estar y empezá ya mismo plantando la bandera. Buscate un cuaderno y anotá el título. Porque la acción lleva a la acción. Si das un paso, eso te invita a dar otro, y otro, y así, sin darte cuenta, vas haciendo lo que pensabas que era imposible, hasta que un día está terminado. En cambio, desde la silla o el sillón, es abrumador pensar en levantarse y dar el primer paso. Da fiaca. Pero hay que vencer esa inercia. ¡Animate!

¡Hasta la próxima!